Por Fernando Farina
“Como ninguna otra fuerza política, el peronismo tiene una identidad racial de origen que se expresa en apelativos tales como: «cabecita negra», «grasita» o, el más ecuménico «los negros», fruto de una mirada lejana y desatenta que designa al pasar a todo aquello que no sea caucásico. Es fácil imaginar el temor y rechazo que produjo esa masa oscura movilizada en aquellos primeros años fundacionales, mostrando por primera vez la cara mestiza de un país que se creía de blancos europeos. Alguien la designó como un «aluvión zoológico», un estallido de animalidad imprevisible que posibilitaba desde la destrucción de viviendas para humanos usando pisos y muebles en la cocción de alimentos, hasta el extremo caníbal de la mucama peronista de oscura tez provinciana que cocina al pequeño hijo de una feliz familia burguesa, sirviéndoselo a la hora de la cena”. De esta manera, Daniel Santoro recuerda los inicios del peronismo, ese inaceptable movimiento democrático, para avanzar en un cuestionamiento acerca de la proscripción, de una historia que a fuerza de no poder ser contada, también se volvió mítica.
El propio Santoro recuerda que, en 1955, la dictadura militar que tomó el poder promulgó “un insólito decreto ley por el que se prohibía el uso o tenencia de cualquier imagen o símbolo que aludiera al gobierno depuesto, así como cualquier mención oral o escrita del mismo”.
Pero en la década del 70, lo prohibido salió a la luz. Esos fueron los años en los que empezó a descubrir un mundo perdido y que lo llevaron con el paso del tiempo a volverse un crítico investigador del imaginario peronista, de sus narraciones, de sus símbolos e íconos.
Mordaz e incisivo, comenzó a revivir a través de pinturas y dibujos los tiempos felices y también dramáticos, trazando una nueva épica. Así, cada obra remite a un relato extenso, inacabado, que incluso tiene muchos aspectos didácticos. Porque no sólo es un conocedor de la problemática del peronismo sino también de los prejuicios de quienes asociaron el peronismo a la barbarie, de las crisis y de los cambios.
Santoro realiza su aporte y milita por una causa, convencido de la necesidad de contar otra historia, y desde allí colaborar en transformarla.
Hasta el 18 de diciembre, en el Museo Diario La Capital, Sarmiento 763, de martes a domingos de 15 a 20.





